La Orden de los Caballeros Hospitalarios

Cruz de Malta

Los Caballeros de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, popularmente conocidos como la Orden de los Caballeros Hospitalarios, son una orden religiosa y militar que está fuera de la jurisdicción de cualquier Estado Cristiano. También fueron liberados del control de la propia Iglesia Católica desde el año 1113, mediante una bula papal, pero sí que se mantienen bajo el poder del Papa en Roma.

Alrededor del año 1050 se funda la Orden de San Juan de Jerusalén en la República de Amalfi, cuando el Califa de Egipto otorga su bendición para que se construya una iglesia, un convento y un centro para atender a los fatigados peregrinos que acudían a Tierra Santa, sin importar su procedencia, raza o credo. Los monjes Benedictinos bajo la autoridad del Beato Gerardo fueron los elegidos para hacerse cargo de las tareas en las nuevas instalaciones, pero esta situación se vio interrumpida por la toma de Egipto por parte de los turcos, siendo Gerardo enviado a prisión por una temporada. Cuando termina la Primera Cruzada emprendida por Urbano II y se funda el Reino de Jerusalén, el Gran Maestre Gerardo es liberado de nuevo y vuelve a su labor en la Orden.

Unos años después, en el 1113, el Papa Pascual II cede a la Orden de San Juan el derecho de elegir a sus propios gobernantes, dándoles a éstos el título de “Frey” y quedando supeditados directamente a la persona del Papa. De esta manera se verán libres de cualquier mediador o intermediario a la hora de hablar con la máxima autoridad de la Iglesia Católica. La Orden decide tomar las armas sobre el año 1130, por iniciativa de Frey Raymond du Puy, el primer sucesor de Bernardo. Esto dará a los Hospitalarios la posibilidad de ofrecer una mayor seguridad a los enfermos y peregrinos, así como servir a la causa de la Cristiandad (como hicieron también los Caballeros Templarios).

El emblema elegido para representar a los Hospitalarios es una cruz octogonal que tiene dos variantes, una sobre fondo negro para los tiempos de paz, y la otra con un fondo rojo para los tiempos en que la orden empuñaba las armas. Las ocho puntas de la cruz representan las ocho cualidades que se exigían a un Caballero: espiritualidad, bondad, arrepentimiento de los pecados, sentido de la justicia, misericordia, sinceridad, pureza de corazón y la humildad. Aquellos miembros dedicados a las armas eran frecuentemente hijos no primogénitos de familias nobles o relacionadas con el Papado, y solían vestir armaduras pesadas similares a las utilizadas por los normandos.

Por otra parte, los monjes benedictinos podían englobar a estudiosos de la teología y la medicina, y su principal tarea junto con la de los sirvientes era la de cuidar de los peregrinos y enfermos que requerían de sus servicios. Las mujeres podían formar parte de la Orden, pero sólo en calidad de sirvientes, quedando excluidas del servicio religioso y militar. Tanto sirvientes como monjes tenían también su propia indumentaria o uniforme.

Curiosamente, la Orden de los Caballeros Hospitalarios fue suprimida por un tiempo y luego restaurada, pero sigue vigente en nuestros días y sus lazos llegan a los cinco continentes. Restaurada en España a mediados del siglo XIX, su obra comienza con la apertura del Hospital de San Juan de Dios en la ciudad de Barcelona y actualmente cuenta con cerca de 1.230 integrantes, además de sus más de 50.000 colaboradores y voluntarios, colaborando activamente con casi 300 obras de caridad.

Foto vía: Sailko

Publicado en: Edad Media Baja

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