Blas de Lezo y la Guerra del Asiento

Blas de Lezo

A partir del descubrimiento de América en 1492 y durante más de tres siglos, la competencia entre España y Gran Bretaña por el control de las colonias y recursos del nuevo continente, así como de las líneas de comercio marítimas, dio lugar a una serie de hostilidades encubiertas entre ambas potencias por la hegemonía comercial. Un buen ejemplo de ello fue la promoción de los corsarios y piratas, que bajo la bendición de sus respectivas coronas, atacaban barcos, ciudades y puertos, en un intento de debilitar por desgaste al enemigo.

Y fue en este contexto donde se dio uno de los más importantes episodios militares para España sobre los británicos, el sitio de Cartagena de Indias, que se prolongó desde el 13 de Marzo hasta el 20 de Mayo del año 1741. Este asedio rubricó el final de la llamada “Guerra del asiento” o la “Guerra de la oreja de Jenkins“, que tuvo lugar entre 1739 y 1748.

El incidente que desencadenó el conflicto manifiesto entre ambas potencias fue la captura de un contrabandista británico llamado Robert Jenkins, apresado por el capitán Julio León Fandiño, quien como castigo le cortó una oreja, y le dio un mensaje para el monarca de Gran Bretaña, advirtiéndole que también él perdería una oreja si se acercaba a las colonias españolas.

Robert Jenkins regresó a Inglaterra e informó al Rey Jorge II de lo ocurrido y reclamando venganza, siendo más una excusa que un motivo para la declaración de guerra. La versión oficial sobre el detonante del conflicto nos habla del incumplimiento de los llamados “derechos de asiento”, unos acuerdos de comercio contemplados en el Tratado de Utrecht, que pusieron fin al delicado equilibrio entre ambas Coronas. La “guerra del asiento” se declaró con el apoyo de la Cámara de los Comunes el 23 de Octubre de 1739.

En un movimiento masivo de tropas, los británicos prepararon su más grande contingente naval para conquistar la ciudad de Cartagena de Indias, la mayor flota de desembarco vista hasta la época en Occidente. Esta flota comprendía 200 buques y unos 23.000 hombres, entre los cuales se encontraban tres escuadrones de infantería. El objetivo era tomar la ciudad para cortar las líneas de suministro españolas, y luego conquistar progresivamente sus indefensas colonias, consiguiendo así el dominio completo del Caribe (entonces un paraíso para los piratas), y con ello las principales rutas comerciales con América.

La gran flota inglesa, a las órdenes del almirante Vernon, basaba su estrategia en la superioridad numérica y armamentística en detrimento de la estrategia, y es aquí donde aparece el brillante Blas de Lezo, un hombre cuya mala fortuna le había llevado a perder la pierna izquierda a los 17 años en Vélez, su ojo derecho en Tolón a los 20, y poco después su brazo derecho. Pese a su lamentable estado físico, conservaba intacto su valor y su capacidad estratégica, además de conocer muy bien las corrientes y geografía del lugar.

A la defensa de Cartagena de Indias se encontraban apenas 1000 españoles con formación militar, así como 600 indios armados sólo con arcos y unos 300 milicianos, pero bastaron para poner en jaque a la enorme flota inglesa en una proporción de 10 ingleses por cada español. Tal era la convicción de los ingleses que el Rey Jorge II mandó crear monedas conmemorativas de la victoria antes de conquistar la ciudad, victoria que irónicamente nunca llegó.

El asedio de Cartagena de Indias se prolongó durante 3 meses, en los que ningún barco inglés logró alcanzar las costas. Después de haber perdido 6 barcos y cerca de 9.000 soldados, el hambre y las enfermedades como el escorbuto y la malaria hicieron presa en los ingleses, que debido a lo largo del asedio se quedaron sin provisiones, quedando a merced de morir de hambre si aquello se prolongaba más. La flota inglesa volvió a casa con apenas la mitad de las fuerzas con que comenzaron el viaje.

Esta derrota fue tan humillante para la Corona Británica que Jorge II prohibió a los historiadores mencionarla, siendo forzosamente ignorada durante siglos. Desgraciadamente y debido a las críticas del virrey Sebastián de Eslava vertidas sobre Blas de Lezo, éste fue degradado, terminando sus días en la más absoluta pobreza el día 7 de Septiembre de 1741.

Foto vía:  erepublik

Publicado en: Conflictos belicos, Edad Moderna, Historia de España

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