España en la prehistoria, los Íberos

Prehistoria de España

Según nos muestran los yacimientos arqueológicos más antiguos que se han descubierto en España, se puede deducir que los primeros pobladores de la península debieron llegar entre los años 30.000 y 50.000 a.C. Estas dataciones provienen del estudio de las pinturas rupestres halladas en lugares como Atapuerca (Burgos), Altamira (Santander), la Cueva de las Grajas (Málaga) o el Pinar (Granada) entre otras.

Se conoce como los Íberos (término dado por los griegos) a un determinado grupo de pueblos y culturas asentadas en las costas entre Andalucía y Languedoc (en Francia), entre los siglos VI a.C y I a.C. Algunos ejemplos de estos pueblos eran los turdetanos, los oretanos, los edetanos o los layetanos, y que normalmente vivían en poblados fortificados sobre elevaciones del terreno. Vivían en pequeñas casas con una sola habitación y su economía se basaba principalmente en la agricultura y la ganadería, aunque poco a poco la minería se convertiría en una importantísima fuente de riqueza, gracias a la abundante presencia de oro y plata en buena parte del territorio.

Las tribus íberas estaban organizadas bajo el dominio de los régulos o reyes, que podían ejercer su autoridad sobre varias tribus a la vez, además de una casta de nobles que poseían las mejores zonas para el cultivo, a modo de terratenientes. La siguiente casta en importancia era la militar, que gozaban del respeto de todos aunque sin grandes privilegios. El resto de la población se dedicaba a la artesanía, al comercio o a la ganadería y agricultura, y también existía un nutrido grupo de esclavos para las tareas más pesadas.

En cuanto a la artesanía de los íberos hay que destacar que poseía una gran calidad, y eran muy hábiles a la hora de forjar espadas, de tejer (sobre todo en lana y lino) o de elaborar piezas de cerámica, lo cual atrajo el interés comercial de los griegos y los fenicios.

También poseían creencias religiosas y practicaban la incineración de sus fallecidos, que después eran depositados en urnas y almacenados en cámaras bajo tierra, acompañados de sus objetos personales y posesiones. Las divinidades de los íberos eran en su mayoría entidades femeninas, a las que se pedían favores mediante los exvotos, unas pequeñas figuras de poco más de 20 cm, y que se ofrendaban a los dioses (o diosas) en busca de su bendición o como muestra de agradecimiento.

Foto vía: redul.wikispaces

Publicado en: Edad Antigua, Historia de España

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