Causas y consecuencias de la Guerra de Crimea

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La Guerra de Crimea, octubre 1853-febrero 1856, fue un dramático y sangriento episodio entre el Imperio Zarista y el Imperio Turco, Una guerra que intentaría frenar el afán expansionista de Rusia por el Mediterráneo y Oriente Medio y que haría sobrevivir aparentemente al moribundo Imperio Turco.

Por un lado teníamos pues al Imperio Ruso, bajo el mando de los Románov, y por otro, al Imperio otomano que se aliaría con potencias como Reino Unido, Francia y el Reino de Piamonte y Cerdeña. Asimismo, la mayor parte del conflicto se desencadenaría en la península de Crimea, Mar Negro, de ahí su nombre.

Para empezar, el Imperio Ruso se consideraba sucesor del Imperio Bizantino o Imperio Romano de Oriente. Así, tenemos a unos zares rusos que soñaban con avanzar hacia el Mediterráneo recuperando los Santos Lugares de Palestina y Jerusalén, que desde la Edad Media habían sido ocupados por los turcos.

Por otro lado, el Imperio Turco poco tenía que hacer ante un mundo de modernidad al que no habían sabido adaptarse. Contaba con grandes territorios que eran muy codiciados por otros y era cuestión de tiempo que alguien intentara arrebatárselos. Así, Nicolás I, zar de Rusia, declaró la guerra intentando capturar el estrecho del Bósforo y liberando así a Grecia y los Balcanes.

Se planteaba el problema de los Santos Lugares cristianos. Rusia protegía al clero ortodoxo en Palestina, mientras, Francia lo hacía con el católico. Ambas naciones estaban por tanto enfrentadas, con el Imperio otomano en medio. Rusia estaba más próxima, así pues, en 1853 empezaría a reforzar su presencia en las provincias rumanas enviando tropas.

Por su parte, Francia comenzó a enviar barcos para apoyar a los turcos. A su vez, los británicos estaban preocupados por la expansión de Rusia, que se acercaba peligrosamente a sus colonias en la India. Así, parecía que preferían un débil Imperio otomano en Constantinopla que una Rusia muy fuerte por lo que finalmente, al igual que los franceses, decidieron intervenir enviando barcos a la zona.

Estallada la guerra los turcos intentaron atacar al ejército ruso en el Danubio, pero los rusos, que eran superiores en efectivos, aplastaron su flota en la batalla de Sinop.

La pérdida de esta flota dejaba un poco más débil a los turco, algo que los rusos podían aprovechar para desembarcar sin problemas en cualquier lugar de la costa. Fue justamente en este momento cuando el resto de potencias, temerosas de los pasos rusos, comenzaron a actuar.

Los enfrentamientos fueron realmente duros. Se vivieron jornadas sangrientas y muchísimas bajas. Fueron casi 3 años de enfrentamientos, en los que además, las tropas, sufrieron enfermedades y las inclemencias del tiempo.

Esta dura guerra iría terminando sus días con el asalto y caída de Sebastopol. Cuando el gobernador vio que era imposible resistir decidió quemar la ciudad y retirarse por el puerto. La guerra finalizaría oficialmente con la ocupación de Kinburn y de Orchacov en octubre de 1855.

Rusia, al finalizar el conflicto, había sido derrotada y había sufrido unas 50.000 bajas. Por otro lado, las bajas de Francia y Gran Bretaña sumaban 75.000 mientras que las de Turquía superaban los 80.000.

La paz sería firmada en el Tratado de París el 25 de Febrero de 1856. Este tratado, entre otras cosas, establecería el mar Negro como territorio neutral, prohibiendo por tanto que ningún buque de guerra permaneciera en sus orillas.

Además, Moldavia y Valaquia permanecerían en manos rusas. No obstante, les concederían constituciones y asambleas nacionales que serían supervisadas por las potencias vencedoras.

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Publicado en: Conflictos belicos, Edad Contemporanea

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  1. aprender esta aquí ahora | 21 Mayo 2015

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