El Saco de Roma

El Saco de Roma

Nos situamos en el año 1527, momento en el que el Imperio Español dominaba el mundo. Previamente, algunas derrotas significativas habían aumentado los desacuerdos con su gran oponente, Francia, país que no dudó en entablar relaciones con otras desaventajadas naciones ante el ingente poder español.

Eran momentos duros en Europa, de esos en los que cualquier chispa o desacuerdo pueden generar una mortal batalla. Fue precisamente bajo este contexto cuando se crearían alianzas como la Liga del Cognac, entre Francia, Venecia, Inglaterra, el Ducado de Milán, Florencia y el mismísimo Papa Clemente VII.

Que Clemente VII apoyara este tipo de iniciativa, ávido por terminar con la hegemonía imperial, no pareció gustar demasiado a Carlos I de España y V de Alemania. Por otro lado, el Papa tenía bastantes problemas por aquel entonces, pues episodios como la Reforma de Lutero ponían en evidencia su sistema y fe, incrementando la difusión de esas ideas por medio de la imprenta. Ante todo ello, Clemente no dudó en aliarse con el bando que quería acabar con la hegemonía del Imperio español, cometiendo así un error que pagaría con una cuantiosa suma de dinero, muchas vidas y una ciudad asolada.

Poco pudieron hacer los ejércitos aliados ante el gran ejército español, uno de los más grandes y fieros de aquel entonces. Así, los españoles, obtuvieron un gran número de victorias que evidenciaban su supremacía sobre el resto de las naciones de la Liga.

No obstante, tras derrotar al ejército francés en Italia, se encontraron con un problema de fondos. Algo evidente teniendo en cuenta los costes de las guerras. Así, los soldados, unos 34.000, se quedaron sin cobrar sus honorarios por prestar valientemente sus armas y destreza a la corona española.

En ese momento, las presiones hacia el coronel Carlos III, duque de Borbón, desembocaron finalmente en un saqueo a Roma, el cual pasaría históricamente a llamarse Saco de Roma, el 6 de mayo de aquel año 1527.

Era una estrategia perfecta en la que los soldados podrían cobrarse sus servicios y el Papa era aleccionado por su conducta contra el rey Carlos I.

Durante la semana que duró el saqueo la fuerza y la ira española caerían sobre toda Roma. Palacios, iglesias, obras de arte… daba igual, todo, absolutamente todo (menos las iglesias españolas) fue saqueado. La violencia de los españoles se vio incrementada por la muerte de su coronel, momento en el que el ejército se mostró fuera de sí y atacó con más violencia aun.

El Papa escapó por un pasadizo hasta el Castillo de Sant Ángelo, lugar en el que quedó completamente recluido aguantando el asedio de los españoles. Finalmente, y ante la evidente desventaja numérica de su guardia, decidió rendirse. Eso sí, pagando una cuantiosa suma de 400.000 ducados florentinos que sirvió para terminar de pagar al ejército español.

Tras este episodio, Carlos I se mostró afectado por la violencia de su ejército (posiblemente de forma fingida para redimir sus pecados) y se excusó diciendo que era un claro acto de indisciplina y que por tanto él no tenía la culpa. Sea como fuere, lo cierto es que el Papa se pensaría dos veces a partir de ese momento volverse a meter con Carlos I de España.

Otros saqueos de la historia:

Publicado en: Edad Moderna

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2 comentarios

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  1. admin dice:

    Cierto, Sebastiá:

    Lapsus del redactor que queda arreglado. Gracias por el aviso.

    Saludos.

  2. Sebastià dice:

    Hola, una rectificación: Carlos fue I de España y V de Alemania. Saludos y felicitaciones por la pàgina

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