Las Explosiones de Guadalajara en 1992

Explosiones en Guadalajara

En 1992, en Guadalajara, México, se registró una de las catástrofes más aterradoras de nuestro tiempo. Una serie de explosiones que a pesar de haber podido ser previsible, y por tanto evitables, pasaron sin más ocasionando gran número de muertos y enormes daños económicos.

Esta catástrofe, la de las Explosiones de Guadalajara, provocaría además la dimisión inmediata del entonces Gobernador del Estado, Guillermo Cosío Vidaurri, el cual fue remplazado por Carlos Rivera Aceves.

El 22 de abril de 1992, el barrio céntrico de Analco, en Guadalajara, vivió una de sus jornadas más duras. Una serie de explosiones de gasolina comenzaron a sucederse en el alcantarillado a partir de las 10 de la mañana. Explosiones que destruyeron un total de 14 kilómetros de calles matando a unas 209 personas, ocasionando 500 heridos y dejando en la calle, sin hogar, a más de 15.000 familias. Cabe destacar que los daños materiales fueron tales que se estimaban pérdidas económicas de hasta 1.000 millones de dólares.

Hay que decir que este tipo de explosiones no fueron las primeras que se registraron en esta ciudad mexicana, pues ya en 1983 se produjo una que dejó 20 personas heridas a su paso.

Además de los antecedentes, los días anteriores a las explosiones los ciudadanos asustados avisaron a las autoridades, declaraban que de las alcantarillas salía un fuerte olor a gasolina y que además también se podían ver, en algunos puntos concretos, pequeñas columnas de humo.

A pesar de que fueron muchos los avisos que se hicieron latentes, como altos niveles de gasolina y otros hidrocarburos, las autoridades no decidieron en ningún momento evacuar la zona.

Tras estos días previos la catástrofe se desencadenó. El 22 de abril comienzan a saltar las alcantarillas y las columnas de humo se desatan saliendo ferozmente de ellas; se registraron las dos primeras explosiones y por tanto las primeras reacciones llamando constantemente a los teléfonos de urgencias; tras más de una hora, en la que se registraron hasta ocho explosiones, el pánico se había apoderado de casi toda la ciudad, que intentaba destapar las alcantarillas para dejar escapar los posibles gases.

Investigaciones posteriores aseguraron que el problema se había ocasionado por las reacciones electrolíticas de los metales de varios sistemas de tuberías, reacciones que habían dejado pasar los gases que posteriormente habían hecho volar por los aires todo el barrio de Analco.

En la actualidad, podemos reconocer esta parte de Guadalajara al ser la que mayor número de edificios modernos presenta. Edificios que se construyeron posteriormente para intentar reconstruir la parte afectada.

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Publicado en: Catástrofes

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