Cuando el Chocolate llegó a Europa

Chocolate en España

El chocolate, ese dulce producto que a día de hoy inunda la mayoría de las pastelerías de Europa y medio mundo. Una delicia de la que lugares como Suiza han sabido sacar todo su partido. Todos sabemos que a pesar de la extensión de este producto en el viejo continente, lo cierto es que viene de tierras un poco más lejanas. Lo que quizá no sabemos es que fueron precisamente los españoles quienes lo introdujeron y que al principio no fue del todo aceptado.

El primer europeo en probar el chocolate, bebido, fue Cristóbal Colón, tras su paso por la isla Guanaja (Honduras) y ya en su cuarto viaje a América. Esta bebida era cocinada con harina de maíz, pimienta americana y otras especias, algo que era bastante desagradable para el paladar de los españoles. Aun así, Cristóbal Colón decidió traer un cargamento a sus majestades.

A su vez, los Reyes Católicos no le prestaron mucha atención a este brebaje amargo y picante y con un aspecto un tanto sucio.

Posteriormente, Hernán Cortés también decidió llevar una muestra consigo a España, y es que se sorprendió del valor que le otorgaban los aztecas. Incluso él mismo comenzó a ser consciente de los beneficios de este producto, pues aseguraba que aumentaban la resistencia del organismo ante las situaciones de esfuerzo. Y fue precisamente Hernán Cortés quien consiguió que la corte aceptara el chocolate allá por 1528.

Añadir azúcar a esta combinación de sabores, así como otros productos como la vainilla o la canela, se realizaría también de la mano de los españoles. Dos lugares se barajan como el origen de esta mezcla un convento establecido en México y un Monasterio en Zaragoza. Lo cierto es que aunque no se sepa a ciencia cierta quien fue el primero, queda bastante claro si vinculación con los españoles.

Pasaron cien años en los que el chocolate se convirtió en un habitual en España. Primero comenzó en la corte, y posteriormente se extendería a otros estratos de la sociedad, por pura imitación.

En el resto de Europa no tenían idea alguna de esta bebida que estaba causando furor en España. No obstante, muchos viajeros que llegaban de otras partes del mundo se sorprendían ante su dulce sabor. Tal era la difusión y la importancia de este descubrimiento, que se llegó incluso a tomar el chocolate como un símbolo nacional, un símbolo que desbancaba por completo a otras bebidas como el café.

Posteriormente se extendió al resto de Europa, a partir del siglo XVII, y los primeros lugares en los que se aceptó esta novedad exótica fueron Italia y Francia. No obstante, a pesar de que la difusión fue rápida y muchos países comenzaron a crear fábricas que tenían como única finalidad tratar el cacao, lo cierto es que si existe un país con tradición en la elaboración de recetas con este producto, sin duda alguna ese es España.

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Publicado en: Curiosidades de la Historia

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