La burbuja especulativa de los tulipanes en Holanda

Crisis del Tulipán en Holanda

Los tulipanes son un símbolo de Holanda, una preciosa flor que inunda muchos de sus campos y llenan de color los mercados florales de todas sus regiones. No obstante, quizá muchos no sepan que el tulipán fue el objeto de una de las primeras burbujas especulativas de la historia del hombre, o por lo menos de una de las primeras de las que se tiene constancia.

¿Cómo una flor pudo ser el origen de una situación tan desastrosa para la economía del país? Bien, el origen de todo ello hay que buscarlo principalmente en dos factores. Para empezar, en el Siglo XVII Holanda atravesaba una de las épocas más prosperas debido al éxito de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Prosperidad que se hacía notable en la boyante actividad comercial. Además, a ello hay que añadir el gusto por las flores en aquella época, especialmente por todas aquellas que parecían un poco exóticas.

El tulipán que había llegado de Turquía nada tenía que ver con las flores que comenzaban a desarrollarse durante esa época, y es que además del exotismo de su procedencia, en poco tiempo comenzaron a registrarse anomalías en su color. Por aquel entonces se desconocía la razón, hoy sabemos que fue a causa de un parásito que transmitía un virus a la planta y ocasionaba estos cambios. El caso es que estas variaciones llamaron aun más la atención sobre la planta, que pronto comenzó a demandarse de manera increíble.

En 1630 la gente ya estaba completamente enloquecida con este fenómeno multicolor. El mercado de tulipanes era cada vez más activo y los precios comenzaban a aumentar de manera desorbitada llegando incluso a superar los 5.000 florines por un solo bulbo. Una cifra realmente escandalosa teniendo en cuenta que el sueldo medio anual por aquellas fechas era de 150 florines.

La gente lo tenía claro, se trataba de comprar como fuera estas extraña flores para poder revenderlas y sacar el doble o el triple de lo que estos habían pagado inicialmente. Para ello, los ciudadanos no tenían ningún tipo de problema en comenzar a vender toda clase de bienes y propiedades, con el único fin de adquirir mayor liquidez con la cual poder comprar las ansiadas flores.

En un momento como este, Holanda se vio sacudida en 1636 por una peste bubónica que acabó con gran parte de la población. Al experimentar un diezmo notable de la mano de obra, se comenzó a crear un mercado de futuros, en el que la gente pagaba auténticas fortunas por bulbos que aun no habían sido recolectados. Esto daba lugar a la situación de endeudamiento en la que ya no se intercambiaban bulbos, más bien se especulaba mediante notas de crédito.

Un año después se comenzaron a notar los primeros síntomas de que la burbuja estaba a un paso de explotar. La última venta importante se realizó a principios de ese año. 99 tulipanes fueron vendidos por 90.000 florines y tras ésta un lote de medio kilo, valorado en 1.250 florines, se quedó sin comprador.

Los más rápidos vieron en ésto una señal de alarma y comenzaron a vender para irse con sus ganancias. El pánico se apoderó rápidamente de la población del país que intentaba por todos los medios deshacerse de las plantas que habían comprado, pero la mayoría de ellos ya no contaban con compradores. Además, aquellas personas que habían comprado mediante un contrato de futuros debían pagar el precio que se había acordado en el momento de la venta.

Como siempre pasa en este tipo de episodios, muchos sacaron beneficios, siendo los más listos a la hora de anticiparse a la tragedia. Otros, simplemente se vieron en la calle, con un gran número de tulipanes y sin ningún tipo de liquidez. Por otro lado el país entero quedó sumido durante muchos años en una depresión económica de gran envergadura.

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Publicado en: Edad Moderna

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