La tortura en el Medievo

Torturas medievales

A pesar de que a lo largo de la historia del hombre las torturas fueron una constante desde la antigua Grecia, lo cierto es que se suele decir que durante la Edad Media esta práctica experimentó una especie de etapa dorada en la que se crearon multitud de métodos y máquinas del sufrimiento. Estos utensilios servían para sacar “la verdad” a la fuerza, o simplemente para infligir castigos a quienes no habían actuado dentro de la dudosa moralidad del momento.

Existen museos de la tortura medieval por diversas partes del mundo. Lugares en los que el visitante, entre fascinado y aterrado, observa estos inventos del hombre que demuestran la inmensa capacidad del mismo por hacer daño a sus semejantes.

Entre estos objetos podemos destacar algunos que a día de hoy siguen asombrando por su crueldad:

  • El Aplastacabezas

Esta máquina se componía por dos barras de hierro. En cada punta de estas se encontraban dos tornillos que tenían como única finalidad prensar.

La víctima de la tortura colocaba su barbilla en la barra inferior de este objeto, a su vez un casco era empujado hacia abajo por un tornillo. Con este invento se pretendía comprimir y reventar los huesos del cráneo. Primero se producía la ruptura de los alvéolos dentarios, posteriormente la mandíbula se resquebrajaba mientras que el cerebro se iba escurriendo por la cavidad de los ojos y colándose por los fragmentos del cráneo.

  • Las Jaulas Colgantes

Si viajáramos al pasado, aproximadamente al siglo XVIII, encontraríamos por los caminos de toda Europa estas grandes y tétricas jaulas de hierro y madera por todas partes. En estos lugares, se encerraban a los “delincuentes”. Allí, desprovistos de ropa, comida y agua, morían a la vista de todo el mundo.

Muchas veces, sus verdugos no se conformaban por la muerte por inanición por la falta de comida o a causa de las temperaturas extremas. Preferían seguir torturando a la víctima metiendo en la jaula gatos salvajes mientras les pinchaban con fuego. También disfrutaban creando fogatas bajo la jaula para que el prisionera muriera abrasado por el fuego.

  • El Potro

Este es un gran clásico dentro de las torturas medievales. Su misión era romper todos los huesos de la víctima, y realmente conseguía hacerlo sin mucho esfuerzo.

Usado por la Inquisición como método de tortura favorito, se tumbaba al prisionero encima de esta cama de madera. Ahí se ataban sus pies y manos a las cuerdas y posteriormente se tiraba con fuerza para conseguir que sus miembros se descoyuntaran.

  • El Tormento de la Rata

No siempre era necesario usar aparatos. Lo cierto es que también existían prácticas que podían ser incluso más crueles que las mencionadas anteriormente. El tormento de la rata es una prueba de ellos.

Se colocaba una rata encima del abdomen del prisionero. Se colocaba una jaula encima de ella abierta por la parte inferior y se comenzaba a molestar con varillas al rojo vivo. La rata, en ese momento, sólo puede hacer una cosa, buscar salida por la parte abierta de la jaula. Para ello hace un túnel a través de las tripas del condenado. En muchas ocasiones podía salir por otra parte del cuerpo.

Estas son sólo unas pequeñas muestras de la inmensa cantidad de utensilios de tortura. También pueden destacar la rueda (una de las más crueles de toda la Edad Media) mediante la cual se machaba todos los huesos de la víctima, intentando que no perdiera el conocimiento, y luego se le ataba a una rueda de forma que moría lentamente mientras era transportado; o el Toro de Falaris, objeto hueco por dentro en el que se metía al reo mientras se azuzaba con fuego por fuera para abrasarlo vivo.

Publicado en: Edad Media Baja

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