Madame Récamier, una perfecta anfitriona

Madame Recamier

En 1751 nace Jacques-Rose Récamier en Lyon, una ciudad que era el centro activo de la industria de la imprenta y de la manufactura de la seda y que contaba con una altiva burguesía que controlaba un activo mundo financiero y de negocios.

Récamier era hijo de un próspero sombrerero que actuaba también como banquero y que trasladó a toda su familia a París en 1793, donde el joven Jacques- Rose contraería matrimonio con otra chica de su misma ciudad, Jeanne-Françoise Adélaide Bernard de dieciséis años.

Bella, inteligente y culta, era también hija de un próspero banquero lionés y había recibido una estricta y sólida educación en un convento.

Durante los cinco años de existencia del Directorio, del 1795 a 1799, Récamier fue un destacado personaje del mundo de las finanzas públicas. Como administrador de la Caja de Cuentas Corrientes e intervino en todas las operaciones de suministros y en las grandes decisiones financieras del Estado.

La residencia del matrimonio no tardó en convertirse en uno de los centros básicos de la vida social de la capital y Madame Récamier en una destacada anfitriona que recibía tanto a antiguos monárquicos, como a generales de Bonaparte, o destacados opositores al corso.

Cuando en 1799 el golpe de Estado del 18 Brumario entregó el poder a Napoleón Bonaparte, Récamier pasó a convertirse en uno de los primeros regentes del Banco de Francia.

Pero pronto sus negocios cayeron en la ruina y la bancarrota y le llevaron al enfrentamiento con Napoleón. Madame Récamier se negó a ser la dama de honor de Josefina, y finalmente el matrimonio se exilió a Ginebra en 1805.

Allí conocen a la escritora Madame de Stäel con la que traban amistad y llegan a una gran complicidad entre las damas, a tal punto que Madame Récamier será Corinna, la protagonista de la siguiente novela de Stäel.

Tras la derrota de Bonaparte en Waterloo, el matrimonio Récamier regresó a París y, aunque Jacques-Rose no logró triunfar en los negocios, su esposa siguió manteniéndose fiel a sus costumbres y reanudó sus recepciones, ahora en los salones del apartamento que ocupa en la Abbaye-aux-Bois, un vetusto convento del viejo París reformado en viviendas.

Durante varios años recibió a lo más selecto de las artes, las letras, la política y la vida social parisina, encarnando una de las más refinadas formas de la cultura francesa “el salón ilustrado”.

Madame Recámier fue inmortalizada por Jacques-Louis David en un óleo que se conserva en el Museo del Louvre de París.

Foto vía: Daystar Visions

Publicado en: Edad Moderna, Personajes históricos

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