Alcalá Zamora, un político conservador en un mundo radical

Alcalá-Zamora

La muerte en el exilio de Niceto Alcalá-Zamora simboliza el fracaso de quienes creyeron en una República moderada y alejada de los radicalismos.

Niceto Alcalá-Zamora nació en Priego, Córdoba, el 6 de julio de 1877, en el seno de una acomodada familia. Al que fuera el primer Presidente de la Segunda República, lo podemos calificar de “señorito andaluz” que hizo la carrera de Derecho y fue oficial letrado del Consejo de Estado.

Entró en política de la mano del partido liberal de Moret, con el que no tardó en destacar en el Congreso de los Diputados gracias a sus elocuentes discursos.

Su persona se hace frecuente en la vida política y social de la capital, donde es asiduo a cafés literarios y salones de nobles damas.

Intelectual nato, ocupa puestos de relevancia en las más destacadas instituciones del momento, fue jefe superior de Administración Civil, director general de Administración, subsecretario del Ministerio de Gobernación, Ministro de Fomento, representante de España en la Sociedad de Naciones, concejal del Ayuntamiento de Madrid, diputado por Jaén, miembro de la Real Academia Española de la Lengua, de la de Ciencias Morales y Políticas y de la de Jurisprudencia y Legislación y abogado representante de los intereses de Crédit Lyonnais.

Enfrentado públicamente con la dictadura de Primo de Rivera, en 1929 colabora con la Sanjuanada, el frustrado intento de Golpe de Estado que Sánchez Guerra organiza contra el dictador.

En agosto de ese mismo año se integra en el Pacto de San Sebastián y asume la presidencia del Comité Revolucionario, preparando una alternativa republicana a la Monarquía de Alfonso XIII. Alcalá-Zamora dice ser partidario de una República “evolutiva, moderada, progresiva pero de orden, nunca anárquica o epiléptica”.

El 14 de abril de 1931 se proclama la República, debido al enfrentamiento entre los conservadores y los socialistas y anarquistas, deciden elegir como patrón a un hombre de ideas moderadas por lo que Alcalá-Zamora, en diciembre de 1931, es nombrado Presidente de la Segunda República española, su presencia testimonia la adhesión al nuevo régimen de amplios sectores católicos, conservadores y de clase media.

El cordobés no tarda en entrar en conflicto con los extremistas y discrepa radicalmente con la quema de los conventos. Sus ideas se oponen también a las de Gil Robles después del triunfo de la derecha en el 33.

Tras la victoria del Frente Popular en febrero del 36 y superar, al frente de la presidencia, el número de disoluciones de la Cámara que autorizaba la Constitución para cada mandato, es depuesto y en su lugar elegido como Presidente, Manuel Azaña.

El Golpe de Estado del 18 de julio del 36 le sorprende de viaje en el extranjero y decide no regresar a España después de conocer que su casa en Madrid ha sido asaltada y saqueada. Se exilia primero en Francia y después en Argentina donde muere el 18 de febrero de 1949.

Alcalá-Zamora fue un político que quiso entrar en el juego democrático con una opción conservadora y de centro, pero las convulsiones sociales y políticas que le tocó vivir le llevaron al fracaso.

Imagen: El País

Publicado en: Edad Contemporanea, Historia de España, Personajes históricos

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