Los evangelios apócrifos

Apócrifo

Aunque siempre envueltos en la polémica, lo cierto es que los conocidos como Evangelios Apócrifos, entre los que se encuentran los famosos Manuscritos de Nag-Hammadi, no dejan de despertar el interés entre el público, quien siempre parece querer saber un poco más acerca de estos textos que se escribieron durante los primeros tiempos del cristianismo pero que, sin embargo, quedaron fuera del llamado “canon” impuesto por la Iglesia Católica y que comprende los cuatro evangelios que conforman el Nuevo Testamento: Mateo, Marcos, Lucas y Juan; los apócrifos tampoco fueron aceptados por la Iglesia Ortodoxa ni por la Protestante.

Creados entorno a la figura de Jesús de Nazaret, el término que los define “apócrifo” proviene del griego y significa “escondido, poner en un aparte”. Están escritos en diversas lenguas, como el copto o el arameo.

Tenemos noticias de que empezaron a circular muy pronto, ya que hay pruebas de ello desde la segunda mitad del siglo II, pero enseguida se les tildó de heréticos ya que muchos de ellos proclamaban una enseñanza distinta a la de los cuatro canónicos. En ellos se pueden encontrar numerosos milagros y enseñanzas totalmente distintas a las que aparecen en las llamadas Sagradas Escrituras.

Del mismo modo, el significado que se esconde tras ellas así como lenguaje que es utilizado a veces tan sólo está reservado para unos pocos iniciados, y resulta incomprensible para aquellas personas que no lo son. En este sentido, algunos de ellos surgieron en comunidades “gnósticas”, entre los que se incluyen los anteriormente citados textos de Nag-Hammadi.

Existen al menos unos 50 textos que pueden ser calificados dentro de esta concepción y algunos de ellos son los siguientes:

  • Evangelio de Felipe
  • Evangelio de Tomás
  • Evangelio de María Magdalena
  • Evangelio de Judas
  • Evangelio apócrifo de Juan
  • Evangelio de los egipcios

Publicado en: Edad Antigua

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1 comentario

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  1. Ernesto Mora dice:

    El “Canon” inicial no fue establecido por la iglesia católica, ya que esta sólo fue fundada por Constantino en el concilio de Nicea en 425, al reunir en una sola Organización todas las religiones del Imperio, algo como una colcha de retazos donde todos (con todas sus ideas) cabían. De hecho el término católico quiere decir “Universal”. Los apóstoles y ancianos del primer siglo, conocedores del verdadero mensaje cristiano fueron los que consideraron o no como canónicos los libros y cartas que hacen parte de las Escrituras Griegas Cristianas (o Nuevo Testamento) de la Biblia.

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