Mata-Hari, la espía más famosa

Mata Hari

Como una Cleopatra moderna, la leyenda, la pasión y el misterio siguen recorriendo aún en nuestros días la vida de la más famosa espía de todos los tiempos: Mata-Hari. Nacida bajo el nombre de Margaretha Geertruida Zelle en el año 1876 en Holanda (Países Bajos), esta bailarina de striptease (o, mejor dicho, esta bailarina exótica) pronto se haría un hueco en la Historia.

Con una infancia un tanto turbulenta (su padre era un modesto sombrero con delirios de grandeza que acabó por declarase en bancarrota y divorciarse de su madre, de ascendencia javanesa, quien moriría al poco tiempo), la joven Margaretha no tardó mucho en descubrir su tremendo poder de seducción.

En 1895 leyó y respondió a una solicitud enviada por un oficial holandés conocido por su mala vida que incluía alcohol y burdeles, Rudolf John McLeod, que le sacaba 20 años y con el que se casaría cuando apenas contaba con 19 años. Con él se trasladaría a las Islas Orientales, donde se empaparía de la cultura local y con quien tendría dos hijos, aunque el último moriría y sería una de las principales causas del consiguiente divorcio.

Retornó a Ámsterdam, donde su marido cayó totalmente preso del alcohol y donde dejó a su hija para marcharse a París. Desde este preciso instante, ya nunca más sería Margaretha Geertruida Zelle: había nacido Mata-Hari.

Con el Barón de Marguerie como principal benefactor (al menos en este dato parecen coincidir la inmensa mayoría de sus biografías), Mata-Hari fue introduciéndose en la alta sociedad como una princesa de Java, para lo cual se valió de los rasgos heredados de su madre, así como de su prominente imaginación y de la enorme cantidad de abalorios que se había traído de su estancia en Oriente.

Bailando semidesnuda frente a verdaderos batallones de caballeros, consiguió ser amante de muchos y prominentes hombres y fue también ella misma quien se encargó de difundir toda una red de rumores y ficciones sobre su propia persona, creando una auténtica y misteriosa leyenda a su alrededor. El revuelo que causaban sus actuaciones era tal, que en París había verdaderas luchas para conseguir un asiento en primera fila.

Al estallar la Primera Guerra Mundial pronto comenzó a circular el rumor de que era una espía, una agente doble, de los alemanes y, poco antes de acabar la Gran Guerra fue detenida y juzgada en Francia por delitos de espionaje y acusada de ser la causante de la muerte de unos mil soldados. El 15 de octubre de 1917 fue fusilada por un pelotón, habiendo sido declarada culpable sin pruebas concluyentes. Aquí, comenzó la auténtica leyenda.

Publicado en: Edad Contemporanea, Personajes históricos

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