Eduardo VIII, historia de una abdicación por amor

Eduardo VIII y Wallis Simpson

Nadie podía imaginar aquel 23 de junio de 1894 cuando nació el primogénito del Duque de York, futuro Jorge V, que aquel bisnieto de la Reina Victoria fuera a protagonizar años más tarde una de las mayores crisis de la monarquía británica.

Eduardo recibió el título de Alteza Real desde la cuna, educado por niñeras y en la fría y estricta disciplina de los Colegios Navales, el mismo día que su padre fue nombrado rey tras la muerte de Eduardo VII, él se convirtió en duque de Cornualles, duque de Rothesay y Príncipe de Gales, sucesor a la corona británica, un año después.

Mal estudiante, en cambio destacó en las labores militares y aunque por seguridad no se le permitió participar en la Primera Guerra Mundial, obtuvo su título de piloto y efectuó su primer vuelo militar en 1918.

El joven se había ganado una merecida fama de playboy por toda Europa y contaba con numerosos romances sobre todo con mujeres casada que le hacían temer a su padre Jorge V y al Primer Ministro Baldwin por su futuro como rey de Inglaterra e incluso dentro del círculo familiar deseaban que Eduardo no llegará a ejercer como monarca y ese honor pasara a su hermano Alberto, casado y padre de dos hijas.

En 1930 Lady Furness presenta a su amiga Wallis Simpson al Príncipe Eduardo y este queda prendado de aquella estadounidense, divorciada de su primer marido y casada con el empresario británico-americano Ernest Simpson. El Príncipe y la divorciada se convierten en amantes y pasean su romance sin ocultarlo, para gran disgusto del Rey y la Reina.

El 20 de enero de 1936 Jorge V muere y le sucede el Príncipe Eduardo con el nombre de Eduardo VIII, empieza en ese momento un periodo de desavenencias y mal estar con el gobierno y el pueblo británico al hacerse acompañar por Wallis Simpson que a la sazón continuaba casada con Ernest Simpson.

Ante la insistencia de Eduardo VIII de contraer matrimonio con la señora Simpson en cuanto esta obtuviera el divorcio, el ministro Baldwin le recuerda que como jefe de la Iglesia de Inglaterra, no puede hacer eso al no permitir esta en ese tiempo, que las personas divorciadas se casen por la Iglesia antes de que el ex cónyuge fallezca. Eduardo da una solución intermedia, efectuar un matrimonio morganático con Wallis Simpson en el que a ella no se le reconocería el título de reina, ni sus hijos serían sucesores al trono inglés, pero esto no es admitido ni por el gobierno británico, ni por los países de la Conmonwealth, así que el Rey negándose a renunciar a su amor por la americana, decide abdicar el día 10 de diciembre de 1936 en presencia de sus hermanos el Duque de York, el Duque de Kent y el Duque de Gloucester, sin que nunca hubiese sido coronado.

Eduardo se casó con la señora Simpson y recibieron los títulos de Duque y Duquesa de Windsor, se exiliaron a Francia donde se dice que colaboraron con el gobierno nazi de Hitler. Después de la II Guerra Mundial continuaron viviendo en París, donde murió el Duque en 1972 y catorce años después su esposa. Están enterrados juntos en el Cementerio Real de Frogmore a espaldas del mausoleo de la Reina Victoria.

El trono recayó en su hermano Alberto que reinó como Jorge VI, un joven tímido que luchó toda su vida contra un tartamudeo nervioso.

Imagen: The Dreamstress

Publicado en: Edad Contemporanea, Personajes históricos

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2 comentarios

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  1. nanina dice:

    La reina Elizabeth sempre se mostró molesta con él, cuando lo visitó en Paris lo miró con desprecio.

  2. María Nuez dice:

    Sí Nanina, y parte de la culpa de que él no volviera a vivir en Inglaterra la tuvo ella, que se lo impidió. En cambio mira las vueltas que da la vida y un nieto suyo, futuro rey de Inglaterra, ha acabado casado con una divorciada cuyo ex marido, aún vive.

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