Doctor Livingstone, supongo

Grabado de Smeeton-Tilly sobre el encuentro Livingston-Stanley

Hay frases que quedan en la Historia como Veni, vidi, vinci, de Julio César o el ¡Eureka! de Arquímedes. Hoy trataremos de los personajes que protagonizaron otra igual de famosa: Livingston y Stanley.

“Doctor Livingstone, supongo”, es la traducción de las primeras palabras que le salieron al periodista Henry Stanley cuando, después de un año de azarosa búsqueda, consiguió encontrar al doctor Livingstone, científico y misionero inglés, cuya pista se había perdido dos años antes en la región de los Grandes Lagos, en el centro de África.

David Livingstone nació en Escocia en 1813, doctor en medicina y teología, él siempre se consideró ante todo misionero. Livingstone está considerado como uno de los grandes descubridores del interior del continente africano, a donde llegó por primera vez en 1840, enviado por la Sociedad Misionera de Londres.

El doctor Livingstone llevó a cabo arriesgadas expediciones, como la primera travesía del desierto de Kalahari, el descubrimiento del río Zambeze y el de las cataratas Victoria. Fue también el primero que atravesó el continente de costa a costa, del Índico al Atlántico, desde Mozambique a Angola, lo que supuso un gran avance en la cartografía de aquella zona.

Livingston gozaba ya de una gran fama internacional cuando en 1870 se perdió su pista y cundió la alarma general. La prensa internacional se movilizó y el New York Herald decidió emprender y sufragar una expedición para dar con él y en caso de encontrarle con vida, hacerse con la exclusiva de su hallazgo y de la información sobre sus últimos descubrimientos.

La misión le fue encargada al joven corresponsal del periódico en Europa, Henry Morton Stanley, el cual se encontraba en Madrid informando de los sucesos de España tras el destronamiento de Isabel II en 1868.

Stanley organizó una expedición de 200 hombres, entre soldados, porteadores y sirvientes, además de caballos, burros y miles de bultos, desde la isla de Zanzíbar hacia el lago Tanganica, lugar donde se le había perdido la pista a Livingstone. La marcha se prolongó 10 meses antes de que recibieran las primeras noticias en que situaban al doctor Livingstone en la ciudad de Ujiji, donde fueron recibidos por un criado de este, que les confirmó que su amo se encontraba allí sano y salvo y les condujo hasta la choza donde el doctor les esperaba a la puerta, ajeno a toda la expectación que había levantado.

-Dr. Livingstone, I presume
-Yes, sir

Imagen: Público

Publicado en: Edad Contemporanea, Personajes históricos

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