La Peste Negra o Peste Bubónica

Peste Negra

En los primeros años de la década de 1330, tuvo lugar un brote de la mortal peste bubónica en China. Esta enfermedad afecta principalmente a los roedores, pero las pulgas pueden transmitirla a las personas. Una vez que las personas están infectadas, contagian a otras con gran velocidad. La plaga causa fiebre y una inflamación dolorosa de los ganglios linfáticos llamados bubones, lo cual da nombre a la enfermedad. Otro de los síntomas es la aparición de manchas en la piel, de color rojo al principio y luego negras.

Dado que China era uno de los países con más lazos comerciales del mundo, se trataba sólo de una cuestión de tiempo que la plaga se extendiera desde dicha nación hacia el oeste de Asia y Europa. En octubre de 1347, varios buques mercantes italianos regresaron de un viaje al Mar Negro, uno de los enlaces clave en el comercio con China. Cuando los barcos atracaron en Sicilia, muchas de las personas a bordo ya estaban muriendo de peste. A los pocos días la enfermedad se extendió a la ciudad y sus alrededores.

Al darse cuenta que la peste negra había llegado, la gente rápidamente expulsó a los italianos de la ciudad. Pero la enfermedad ya se había instalado, y pronto la muerte se hizo presente. Los padres abandonaban a sus hijos enfermos, dejándolos al cuidado de frailes y monjas. Los cuerpos eran dejados en casas vacías, sin recibir sepultura.

La enfermedad atacó y mató a la gente con una velocidad terrible. El escritor italiano Boccaccio, dijo que las víctimas a menudo “almorzaban con sus amigos y cenaban con sus antepasados en el paraíso.”

En agosto del año siguiente, la plaga se había extendido hasta el norte de Inglaterra, donde la gente la llamó “La Peste Negra ” debido a las manchas negras que producía en la piel. La medicina medieval no tenía herramientas para combatirla.

En invierno, la enfermedad parecía desaparecer, pero sólo porque las pulgas (que la esparcían de una persona a otra) permanecían inactivas. Cada primavera, la plaga atacaba de nuevo, cobrando nuevas víctimas. Después de cinco años, 25 millones de personas habían muerto, un tercio de los ciudadanos europeos.

Incluso cuando lo peor de la plaga pasó, se registraron otros brotes pequeños, no sólo durante años, sino siglos. Los sobrevivientes vivieron en constante temor de un recrudecimiento de la peste, y la enfermedad no desapareció completamente sino hasta el 1600.

La sociedad medieval nunca se recuperó de los estragos de la plaga. Por la enorme mortalidad, se registraba una grave escasez de mano de obra en toda Europa. Debido a ello, los trabajadores exigieron salarios más altos, recibiendo negativas de parte de los terratenientes, lo que eventualmente motivó revueltas campesinas en Inglaterra, Francia, Bélgica e Italia.

La enfermedad afectó también a la iglesia. Las personas se habían volcado a la cristiandad, orando devotamente por escapar a la peste y que esta desapareciera, sin recibir respuesta sus oraciones. Esto desencadenó un nuevo período de agitación política y cuestionamiento filosófico.

Foto vía | howstuffworks

Publicado en: Catástrofes, Edad Media Baja

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