La Batalla de la Vuelta de Obligado, en Argentina

Batalla de Vuelta de Obligado

La batalla naval de la Vuelta de Obligado enfrentó a la Confederación Argentina, bajo el liderazgo de Juan Manuel de Rosas, y una flota anglo-francesa, el 20 de noviembre de 1845, sobre las aguas del río Paraná, Argentina.

Durante los años 1830 y 1840, los gobiernos del reino Unido y Francia, mantuvieron fuertes desacuerdos con Juan Manuel de Rosas por su carácter nacionalista y su política económica tendiente a proteger la industria nacional con aranceles elevados, a la par de sus intentos por reincorporar a Paraguay y Uruguay a la confederación, algo que chocaba con los intereses económicos franceses y británicos en la región. Durante su gobierno, Rosas enfrentó numerosos problemas con las potencias extranjeras, que, en algunos casos, alcanzaron niveles de agresión abierta. Estos incidentes incluyeron dos bloqueos navales, uno francés en 1838, y uno anglo-francés, en 1845.

Con el desarrollo de la navegación a vapor (que tuvo lugar principalmente en el Reino Unido, Francia y Estados Unidos) en la tercera década del siglo 19, los barcos comerciales y militares fueron capaces de navegar los ríos a buena velocidad y con pesadas cargas.

Esta tecnología permitió tanto al gobierno del Reino Unido como al francés evitar las aduanas de Argentina en Buenos Aires, navegando directamente a través del estuario de La Plata, y comerciar directamente con las ciudades del interior. Esto evitaba el pago de aranceles impositivos, permitiéndoles exportar sus productos a bajo precio.

El gobierno de Rosas intentó detener esta práctica, declarando los ríos internos de Argentina no navegables por países extranjeros, impidiendo a la par el acceso a los puertos del Paraguay. El Reino Unido y Francia no reconocieron esta declaración, desafiando a Rosas al navegar aguas arriba, con una flota conjunta, propiciando el escenario para la batalla.

La escuadra anglo-francesa que navegaba por el río Paraná en los primeros días de noviembre estaba integrada por once buques de guerra. Estas naves se encontraban entre la maquinaria militar más avanzada de su tiempo. Eran parcialmente blindadas y poseían armas de fuego rápido.

La principal fortificación argentina se encontraba en la Vuelta de Obligado, donde el río posee unos 700 metros de ancho y torna difícil la navegación.

El general argentino Lucio N. Mansilla había montado tres cadenas de metal grueso suspendidas sobre 24 botes a lo ancho del río, para evitar el avance de la flota europea. Esta operación estuvo a cargo de un inmigrante italiano, llamado Aliverti.

En la orilla derecha del río los argentinos habían parapetado 4 baterías con 30 cañones, muchos de ellos de bronce, con calibres de 8, 10, 12 y 20 pulgadas, destacando una división de 160 soldados para manipularlos. También había 2.000 hombres en las trincheras, bajo el mando del coronel Ramón Rodríguez, y un buque de guerra, el único, llamado Republicano, con la misión de custodiar las cadenas a través del río.

El combate comenzó al amanecer, con un intenso fuego de cañones sobre las baterías argentinas, con piezas de menor calibre y carga más lenta. Desde el comienzo los argentinos sufrieron muchas bajas: 250 muertos, 400 heridos y 21 cañones tomados por los europeos. Los botes que sostenían las cadenas fueron incendiados, y el buque de guerra Republicano fue volado por su propio comandante al verse incapaz de defenderlo por más tiempo. Por su parte, los europeos tuvieron 28 muertos y 95 heridos, y sufrieron daños que dejaron su flota varada en Obligado por 40 días, para hacer reparaciones de emergencia.

Los pocos barcos británicos y franceses capaces de navegar a través de la Vuelta de Obligado fueron atacados nuevamente en el Paso del Tonelero y en Angostura del Quebracho. Así, la victoria anglo-francesa resultó ser un engaño. Quedando claro que era prácticamente imposible navegar los ríos sin autorización de las autoridades argentinas.

La batalla tuvo un gran impacto en el continente. Chile y Brasil cambiaron su postura (hasta entonces opuesta a Rosas), y se unieron, temporalmente, a la causa de la Confederación. Incluso algunos líderes unitarios (enemigos tradicionales del caudillo argentino) cambiaron su postura  tras los acontecimientos, tal fue el caso del general Martiniano Chilavert, quien ofreció unirse al ejército de la Confederación.

Francia y el Reino Unido renunciaron a sus intentos de eludir las políticas de Buenos Aires, reconociendo el derecho legal del gobierno argentino sobre el Paraná y los restantes ríos internos.

La Batalla de Vuelta de Obligado es recordada como una de las pocas ocasiones en que un país latinoamericano fue capaz de rechazar el intervencionismo europeo en su política interna. Es conmemorada en la Argentina el 20 de noviembre, declarado “Día de la Soberanía Nacional”.

Publicado en: Conflictos belicos, Edad Contemporanea, Historia de América

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3 comentarios

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  1. Bananero dice:

    ESTA PAGINA ESTA BIEN!

  2. Rodrigo dice:

    Muy bien el post. Sólo una corrección. El General Argentino que “colgó” las cadenas era Lucio V. y no Lucio N. Mansilla.

    Gracias por difundir la historia!

  3. Javier Gómez dice:

    Buenos días, Rodrigo:

    Creo que el artículo está bien. El héroe de la batalla de Obligado fue Lucio Norberto Mansilla, padre del que tú dices, Lucio Victorio Mansilla.

    Un saludo.

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