La Semana Trágica en Cataluña

Semana trágica

Con este nombre han sido bautizados los sucesos insurrecciónales que tuvieron lugar en Cataluña a finales del mes de julio de 1909.

Los ataques perpetrados aquel verano en África por insurrectos cavílenos contra las obras del ferrocarril de Beni-Buifur fueron el detonante. En aquel momento, Antonio Maura se encuentra al frente de un gobierno que toma la decisión de enviar tropas a Marruecos con el objetivo de reprimir a los rebeldes que resistían a la ocupación española.

Se decide intervenir militarmente en la zona movilizando a reservistas, es decir, a hombres que habían cumplido ya su servicio militar y que en el momento de ser convocados a filas hacia años que habían formado familias.

Para colmo el mecanismo empleado para llamar a filas a los soldados era fuertemente clasista ya que suponía un agravio para los que tenían menos recursos. El problema estribaba en que el sistema de reclutamiento permitía no ir a la guerra a todo el que tuviera dinero suficiente para pagar un substituto. El resultado será que los hijos de las familias acomodadas permanecerán en sus casas mientras que las clases populares son llamadas a filas.

Las tensiones comienzan el 18 de julio cuando los primeros soldados son embarcados hacia África en el Puerto de Barcelona. Muchas damas de la alta burguesía hacen acto de presencia en el puerto para regalar escapularios y banderolas a los que se disponían a partir. Pero las mujeres de los reservistas también han acudido para despedir a sus maridos. Cara a cara unas les recriminaran a las otras su hipocresía y su falta de implicación en el conflicto. En ese mismo momento empiezan los primeros altercados.

Ante estos acontecimientos que generan tanto malestar, la organización anarquista Solidaridad Obrera decide convocar una huelga de 24 horas en protesta para el lunes 26 de julio. La huelga tiene un fuerte seguimiento en Barcelona y en todo su cinturón urbano.

Cuando el martes 27 de julio llegan a la península las noticias de la matanza sucedida en el Barranco del Lobo el descontento estalla y la huelga continua espontáneamente. En pocas horas la situación deriva en luchas callejeras, Barcelona se encuentra llena de barricadas y está tomada por los trabajadores. Los efectivos policiales y militares nada pueden hacer ya que se encuentran desbordados. Las autoridades decretan el estado de excepción y esperan a que llegue ayuda desde el exterior.

Paradójicamente el principal objetivo de este estallido de odio será la Iglesia y sus propiedades. Sólo en Barcelona serán incendiados durante los disturbios más de 20 edificios religiosos.

El jueves 29 de julio las barricadas comienzan a declinar. Los insurrectos esperaban que otras ciudades del Estado secundaran su causa, pero esto no sucede. El gobierno central había difundido el rumor de que los hechos de Barcelona eran un levantamiento separatista y así consiguen aislarlos. En breve llegan a la ciudad tropas de refuerzo desde Zaragoza y Valencia.

Los encuentros armados entre obreros y militares se suceden calle a calle hasta el día 31, momento en que los últimos focos de resistencia son aplastados.

La semana trágica se salda con 104 personas muertas, básicamente trabajadores barceloneses.

Después de los hechos unas 2000 personas fueron detenidas y procesadas. Los juicios realizados con posterioridad se saldaran con 5 condenas a muerte. Entre los ejecutados estará Francesc Ferrer i Guàrdia, destacado pedagogo y impulsor de la escuela Moderna, acusado injustamente de ser el cabecilla de la revuelta.

foto via: anónimo

Publicado en: Edad Contemporanea, Historia de España

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