El reinado de Herodes el Grande

Templo de Herodes

El Nuevo Testamento no trata nada bien la figura de Herodes el Grande. En realidad se limita a recoger el sentimiento del pueblo judío hacia el más poderoso monarca de la historia de Israel, acusado de tirano, extranjero y usurpador.

Veremos a continuación los hitos más relevantes de su reinado. Pero desde ya aclaremos que Herodes hubo de maniobrar toda su vida para deshacerse de rivales, reales, posibles o imaginados. Al mismo tiempo, sin embargo, impulsó una política de grandes obras públicas que, por fuerza, tenía que impresionar a esos mismo súbditos que lo odiaban.

El linaje del rey David había terminado en 510 a.C., con la muerte de Zorobabel. A partir de entonces los hebreos cambiarían sucesivamente de dueños políticos: asirios, persas, griegos seléucidas y finalmente romanos.

Entre la dominación seléucida y romana, empero, una de las múltiples rebeliones judías, esta vez contra Antíoco IV (el último monarca de la dinastía seléucida), permitió el ascenso de los asmoneos, es decir los macabeos.

Corría el año 167 a.C. e Israel parecía recuperar su independencia. Sin embargo, en términos históricos, la dinastía asmonea se mostró incapaz. Las guerras internas e intestinas la fueron minando por dentro mientras las injerencias de Roma, la nueva gran potencia de todo el Mediterráneo, crecían exponencialmente.

Así fue como Herodes, con la ayuda de la misma Roma, finiquitó a los asmoneos y se hizo con el poder. Pero, ¿quién era este Herodes?

Era un idumeo. Idumea era una región al sur de Judea que no se consideraba cien por cien israelita. Digamos que para el resto de judíos los idumeos eran medio extranjeros, sensación reforzada en Herodes por el hecho de que su madre era nabatea: extranjera, repudiada, en absoluto judía.

Por lo tanto, vemos la difícil situación de legitimidad de Herodes frente a sus súbditos cuando alcanza el poder en el 37 a.C. Por un lado, era un extranjero. Por otro, había roto con la dinastía asmonea, que se decidía descendiente del rey David, con el apoyo de un poder extraño y bastardo: Roma (Herodes fue amigo primero de Marco Antonio, aunque luego hubo de rendir pleitesía al emperador Augusto

Herodes buscó legitimarse casándose con Mariamne, hija del último rey asmoneo, pero su posición únicamente se consolidó con el recurso de su preparado ejército de mercenarios.

En los siguientes años Herodes afianzó su poder eliminando a todo el linaje de los asmoneos con la necesaria ayuda de Roma. En su espiral, Herodes incluso decidió acabar con su esposa Mariamne, acusándola falsamente de adulterio. Así, a finales de la década de los treinta, ningún asmoneo de linaje real quedó con vida que pudiera disputarle el trono.

A partir de entonces, Herodes intentó ganarse al pueblo con importantes obras. Una de ella fue la impresionante reconstrucción del templo de Salomón. Pero todo su reino fue embellecido con teatros, puertos, acueductos, santuarios…que avecinaron la arquitectura y el urbanismo de Israel y sobre todo de Jerusalén al resto de grandes urbes del mundo grecorromano.

Pero los ánimos del pueblo no se aquietaron. A lo largo de su reinado sufrió Herodes varios intentos de rebelión, ante los cuales actuó siempre con diligencia y ferocidad.

Los fariseos en concreto fueron un constante dolor de cabeza para el monarca quien, ya en sus últimos momentos, acabó desconfiando de todo y de todos. Incluso de sus propios hijos.

Foto vía: grijalvo

Publicado en: Edad Antigua, Personajes históricos

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