Los Jesuitas, orígenes e historia

Jesuitas

Vamos a hacer un viaje en el tiempo hasta el siglo XVI, una época de grandes cambios en Europa. Cabalgaba sobre el Viejo Continente el jinete del Renacimiento y la Reforma Protestante. Estamos también en el siglo de las 95 reformas de Martín Lutero y de la Contrarreforma, la época en la que de la iglesia católica surgió un grupo de sacerdotes intelectuales, los jesuitas.

Origen de los Jesuitas

¿Cuáles fueron las causas de la aparición de estos sacerdotes intelectuales?. En primer lugar, y especialmente, su fin era intentar detener la propagación del protestantismo tanto en Europa como en el Nuevo Mundo. Los jesuitas rápidamente se embarcaron en el mundo de los misioneros, además de establecer escuelas y colegios católicos en Europa y el extranjero.

El principal origen de todo esto fue Ignacio de Loyola, un devoto soldado que ayudó a crear la Sociedad de Jesús, lo que vendría a ser conocida como los jesuitas. Escribió los Ejercicios Espirituales, un libro guía para los sacerdotes jesuitas en donde se les alentaba a la disciplina firme, la confesión periódica y la entrega a la obra de Dios.

Muchos fueron los jesuitas que se embarcaron como misioneros rumbo a las Américas, compartiendo su entrega con los franciscanos, y los dominicos. Los misioneros jesuitas no sólo se encargaban de enseñar espiritualmente, sino que también ayudaron a los indígenas americanos a aprender los métodos de cultivo europeos que tanto les hicieron crecer.

Gran ejemplo de estos jesuitas misioneros fue Matteo Ricci, quien pasó más de treinta años en la corte de China. Fue el primero que intentó introducir las costumbres europeas en el gigante asiático, entre ellas el cristianismo, aunque esto último no lo consiguió del todo.

Desarrollo jesuita

A principios del siglo XVIII los jesuitas tenían mucho poder tanto en Europa como en el Nuevo Mundo. Muchos eran los sacerdotes de la orden que ocupaban altos cargos en los gobiernos, lo que ocasionaba a su vez que la orden tuviera muchos enemigos políticos. Precisamente a España y Portugal no les gustaba demasiado las libertades que los jesuitas se tomaban en las Américas, por lo que ambos países apremiaban al Papa para que disolviera la orden.

Con la llegada de la Ilustración, a los nuevos pensadores no les agradaba ver cómo la intelectualidad de la época era casi dominada por los jesuitas. Además, los reyes europeos querían cambiar las tornas, y ser ellos los que tomaran el control de los asuntos de una Iglesia copada por la intelectualidad jesuita. Todo esto llevó a que, en 1762, el rey Luis XV expulsara a los jesuitas de Francia y confiscara todos sus bienes para la corona.

Finalmente, en 1773 el Papa Clemente XIV disolvió oficialmente la orden, cerrando las escuelas y colegios jesuitas. Sin embargo, tras la Revolución Francesa, reaparecieron los jesuitas. Hoy en día son más de 20.000 los que viven repartidos por todo el mundo.

Foto Vía Infiltraciones Jesuitas

Publicado en: Edad Moderna, Historia de América

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6 comentarios

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  1. Aby Ramirez dice:

    Les falto hablar de los metodos que utilizaban los jesuitas para combatir a los herejes protestantes que no pensaran como ellos. Y su juramento al ser iniciado. Esta es una parte
    Muy interesante.
    “Yo,_________ ahora en presencia del Altísimo Dios, la bienaventurada Virgen María, el bienaventurado Miguel Arcángel, el bienaventurado San Juan Bautista, los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo y todos los santos y ángeles del cielo… prometo y declaro, que no tendré opinión o voluntad propia, o cualquier reserva mental, aun como un muerto o cadáver, sino que sin vacilar, obedeceré todos y cada uno de los mandatos que pueda recibir de mis superiores en la Milicia del Papa y de Jesucristo… prometo y declaro que cuando la oportunidad se presente, haré guerra sin compasión, secreta o abiertamente, contra los herejes, Protestantes y liberales como se me ha instruido para extirpar y exterminar a todos ellos de la faz de la Tierra y que no dejaré edad, sexo o condición, y que colgaré, quemaré, desolaré, desollaré, estrangularé y enterraré vivos a esos infames herejes; arrancaré sus estómagos y las matrices de sus mujeres; y estrellaré las cabezas de sus infantes contra la pared para aniquilar por siempre su raza execrable.

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