La creación del moderno Estado de Israel

Guerra de los Seis dias

Tema espinoso y abonado para polémicas: la creación moderna del estado de Israel. La historia de los judíos es curiosa: su herencia es la nuestra, al mismo tiempo son los otros de Occidente casi por antonomasia. Durante milenios obligados a ser las víctimas, son muchos los que piensan que desde 1948 se han dejado llevar por las  pasiones tristes del verdugo…aquellas en las que el individuo prospera solo a costa del sufrimiento ajeno.

Pero ahora nosotros no vamos a remontarnos a los tiempos de los reyes semimíticos de David o Salomón. Desde el siglo II dejó de haber, grosso modo, judíos en la tierra de Palestina. No porque sí, claro, sino porque los romanos, cansados de la tendencia a la rebelión hebrea, los pasaron a cuchillo y los forzaron al exilio.

A finales del XIX lo mejor de Europa llevaba sangre judía en sus venas. Ésto, sin embargo, debe entenderse en justa medida. Los grandes científicos, intelectuales, pensadores, literatos judíos de los últimos siglos sólo lo eran para sus contemporáneos, apenas para ellos mismos. He ahí una de las grandes tragedias subjetivas de la vanguardia del llamado pueblo de Israel. Creyéndose asimilada por las respectivas comunidades nacionales, de repente observan atónitos el surgimiento de un antisemitismo brutal.

En ese contexto se comprende el nacimiento del credo sionista, debido a la figura de Theodor Herzl, por el que los nazis sentirán cierta “simpatía” o cuando menos respeto, y no es broma. Ya desde finales del XIX los primeros judíos habían vuelto a Palestina, comprando terrenos y fincas. El sionismo infundió nuevos bríos a tal migración. Hemos de recordar, por otra parte, que en 1920 la administración de Palestina se la apropió el Reino Unido.

Sabemos lo que significa la década siguiente: 1933, el nazismo al poder. Es cierto, pero no lo es menos la mayoría de estados europeos encontraron tentadores los cantos de sirena que llegaban de Alemania. Todos estaban dispuestos a ser canallas en la medida de lo posible, aunque luego la mayoría se horrorizase hipócritamente cuando los campos de exterminio empezaron a ser de conocimiento no sólo público (lo fueron desde muy pronto), sino publicado.

El resultado de la segunda guerra mundial para los judíos se resume con esta palabra: Holocausto. Paradójicamente, y no es frivolidad, eso mismo les garantizó su futuro como nuevo estado. Porque en 1947 el Reino Unido se lavó las manos y pasó el marrón a la recién constituida ONU y a finales de 1947 la ONU aprobó la división de Palestina en dos estados, árabe y judío. No hay duda de que la mala conciencia internacional tras el Holocausto, amén de otros intereses geopolíticos, favoreció la decisión.

Pero si la decisión era discutible, la forma en que se llevó a cabo fue nefasta. Más bien diríamos: la forma en que no se llevó a cabo. La ONU resolvió como deus ex machina, sin contar con la gente que ya vivía allí, aunque luego tampoco hizo nada ante el conflicto que ya había sido anunciado.

Las cosas debieron haberse realizado de otra manera pues, en efecto, la Liga Árabe no estaba dispuesta a aceptar sin más la creación ex nihilo del nuevo estado. Y así, cuando en mayo de 1948 concluyó oficialmente la soberanía británica sobre la zona, las naciones árabes que rodeaban al bautizado como estado de Israel decidieron invadirlo. El resultado fue, la verdad, sorprendente. Tras un año largo la guerra se resolvió de forma favorable a Israel, que en general ganó importantes territorios.

No fue sino el principio de la turbulenta historia de Palestina en la segunda mitad del XX: la guerra del Sinaí (1956), la guerra de los Seis Días (1967), la guerra del Yom Kipur (1973), la guerra del Líbano (1982). Al cabo de todos estos años, Israel ha llevado su presencia militar mucho más allá de las fronteras marcadas por la ONU, creando bolsas de población árabe donde las condiciones de vida están muy por debajo de lo tolerable.

Se habla del derecho de defensa, del instinto de supervivencia…en todo caso, y aunque nosotros no presumimos de héroes, duele constatar lo vacías (e hipócritas) que resultan palabras como ética o moral cuando los hombres entran en situaciones límite. Lo mostró Haneke en su turbadora Le temps du loup, lo vemos a diario en Israel, una democracia, sí, pero donde la existencia se ha militarizado hasta un punto insoportable.

Publicado en: Edad Contemporanea

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1 comentario

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  1. fernando dice:

    HAY MUCHAS COSAS QUE NO SE SABEN Y ES NECESARIO ENTERARSE.
    POR EJEMPLO A QUIENES SE LES DICE TALIBANES, QUE HITLER TAN SOLO ERA UN PENSADOR Y ARTISTA? HAY MUCHO POR INVESTIGAR SOBRE TODO ESTO.
    GRACIAS POR ENVIARME ESTE CORREO, Y DESEARIA SI TIENEN A BIEN ENVIARME UNA SEMANA COMO ES LA SITUACION EN EL MEDIO ORIENTE.
    GRACIAS.
    FERNANDO GUZMAN
    LIMA PERU

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