Causas y consecuencias de la crisis bursátil de 1929 en Nueva York

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Ahora que nos encontramos en momentos, financiera y economómicamente hablando, tan críticos, quizás convenga volver la vista atrás y estudiar las causas, desarrollo y consecuencias de la crisis de la Bolsa de 1929 en Estados Unidos, la mayor depresión conocida hasta entonces en el mundo económico, capaz de hacer tambalear las bases del capitalismo productivo.

Pero ¿cuál era la situación en aquella década de los años 20? aquellos años 20 no pueden tildarse de otro modo, sino de felices. La expansión de Estados Unidos estuvo basada en una profunda transofrmación productiva que se apoyaba en la innovación. El mundo, tras la Primera Guerra Mundial, estaba necesitada de muchos productos que habían dejado de elaborarse porque una décima parte de los equipos de fábrica existentes en Europa se habían perdido durante la guerra. En aquella década de los años 20 se hizo popular el uso del teléfono, de los electrodomésticos y, sobre todo, del automóvil.

Éste fue el sector emblemático, y todo lo que estaba relacionado con los coches subió como la espuma, hasta el punto de que empresas como Ford o General Motors vieron multiplicados sus beneficios.

La prosperidad era tal que se alcanzaban tasas de crecimientos superiores al 5%, algo nunca visto entonces. Y eso se iba viendo repercutido en Bolsa. Desgraciadamente, ese reparto de riquezas no era homogéneo. Mientras las empresas crecían al igual que sus accionistas, los salarios apenas lo hacían. Los precios disminuían y el sector agrario poco a poco iba endeudándose. Los que trabajaban en la industria tradicional, cada vez más parada, tenían que buscar nuevos trabajos con sueldos menores, e incluso se produjo una fuerte migración del campo a las ciudades surgiendo barrios muy pobres en las grandes ciudades. la pobreza en las clases más bajas comenzaba a hacerse palpable.

Había que buscar las riquezas en otras fuentes. Mientras, la Bolsa continúa escalando imparable: en 1924 el índice estaba en los 110 puntos; un año después ya había subido un 65%; en tres años lo hizo un 125%. La euforia era cada vez mayor y se extendió la idea de que en Bolsa nunca se perdía, de modo que el dinero de los pequeños inversores comenzó a aflorar en la bolsa americana. Curiosamente, aquéllo se había convertido en una inmensa burbuja que para nada reflejaba la desigualdad existente en la sociedad y en la economía.

El alza del precio de los acciones no se basó en el aumento de la productividad de las empresas, sino en la fuerte demanda de las acciones de modo que el precio subía más de lo que lo hacía el beneficio de las empresas. Y así, comenzó a operarse a crédito. En 1927, el importe de créditos concedidos para operar en Bolsa ascendía ya a 3.500 millones de dólares. Nadie asimilaba que ante una posible bajada de las cotizaciones, los créditos seguirían abiertos y habría que pagarlos aún en pérdidas. Era literalmente impensable que bajaran.

En 1929, año de la crisis, justo antes de ésta, la Bolsa ya había subido con respecto a 1925, un 200%… los créditos iban ya por 6.000 millones de dólares.

En marzo de 1929 comenzaron los primeros rumores de que algo no marchaba bien. La Reserva Federal estaba ya preparando medidas que pudieran paliar eventuales caídas en la Bolsa y en la economía norteamericana. Como suele ocurrir en estos casos, los simples rumores ya sirvieron para dar el primer gran susto. El 25 de marzo de 1929 el índice cayó más de 9 puntos; un día después, los nervios se desataron y se vendía como se podía. El tipo de interés que se pagaba subió de golpe hasta el 20%. La Reserva Federal salió al quite inyectando dinero al mercado y con eso, al menos, consiguió frenar el pánico. Sin embargo, por el camino se habían quedado otros 15 puntos.

El susto pasó. Había dinero fresco y nuevo en la Bolsa de modo que las compras comenzaron a empujar nuevamente los índices. A lo largo de los 8 meses siguientes la Bolsa volvió a subir todavía 118 puntos más y los créditos subían a 7.000 millones. Pero el viernes 18 de octubre, cayó 8 puntos… ¿era un nuevo amago?

Con la experiencia de marzo, la mayoría pensó que era sólo un par de días de caída, para luego seguir subiendo, de modo que nadie prestó atención. Sin embargo, el miércoles 23 la Bolsa bajó de golpe más de un 7% (31 puntos). Se avecinaba el peor dia de la Historia en Bolsa: el Jueves Negro, el 24 de octubre de 1929.

Ése día la Bolsa de Nueva York cayó en picado. Se vendía sin control desde la misma apertura. En el parqué las voces se alzaban pidiendo a gritos garantías para los títulos que estaban comprados a crédito. Nadie los cubría y hasta los agentes de Bolsa, intentando cubrir aquellas pérdidas que se les venía encima, vendían otros títulos con lo que las caídas generales se acentúaban. Los rumores de suicidios afloraron al parqué mientras en la calle comenzaba a agolparse el gentío deseoso de saber lo ocurrido, preocupados por los ahorros de toda su vida.

Lo curioso de aquel Jueves Negro es que, repentinamente, empezaron a aparecer las comprar. Hubo cinco grandes bancos que aprovecharon aquellos bajos precios para invertir, y de repente, la Bolsa, tal y como había bajado hasta media mañana, comenzó a subir.  Al final del día la Bolsa sólo cayó 12 puntos, apenas nada para lo que caí esa mañana, pero en el camino se quedó la fortuna de muchos, cientos, miles de inversores que se quedaron fuera de juego y atrapados.

caos en Wall Street en 1929

La Bolsa había quedado tocada en su línea de flotación, y ya no se acumularon sino descensos. Aunque pasó a la Historia el Jueves Negro como el del gran crack, lo cierto es que el conocido como Martes Negro, el 29 de octubre de 1929, la Bolsa cayó 43 puntos. El día anterior, el lunes, incluso había caído más (49 puntos), pero la acumulación de grandes caídas echó por tierra las fortunas de los grandes multimillonarios y de los grandes bancos que habían invertido el jueves anterior.

En cuatro días la Bolsa había perdido un 25% de su valor, más de 5.000 millones de dólares (de los de 1929).

Aquel mes de octubre no fue sino el comienzo de una gran crisis que se extendió por toda Europa como un dominó. Un mes después la Bolsa estadounidense había caído desde un máximo de 415 puntos hasta 225. El mínimo de aquella gran crisis fue el 8 de junio de 1932, tres años después, cuando el índice marcó ni más ni menos que 58 puntos.

Consecuencias del crack bursátil de 1929

El impacto de esta crisis de Bolsa fue brutal en todo el mundo. Lo que comenzó como una crisis local acabó por convertirse en mundial abarcando desde Sudamérica hasta a Australia y dio paso a unos años que se conocieron como los de La Gran Depresión.

  • Crisis financiera: la alta tasa de endeudamiento y la no devolución de préstamos provocó la quiebra de muchos bancos, y a su vez, la quiebra de empresas al faltar la financiación. esta falta de liquidez afectó al consumo y a las producciones y redujo la producción.
  • Crisis industrial y comercial: al bajar la demanda, bajaron los precios y a su vez, los beneficios empresariales lo que afecto a la tasa de paro, que aumentó.
  • Crisis agrícola: la agricultura ya venía en crisis desde años antes, pero la caída de precios la acentuó.
  • Crisis internacional: se redujeron los préstamos a Europa por parte de EEUU, y a su vez, volvió el capital americano que estaba invertido fuera de sus fronteras. A su vez, EEUU adoptó medidas proteccionistas para favorecer su propia producción, lo que perjudicó a la de otros países.
    • Austria y Alemania fueron las más perjudicadas pues tras la Guerra sus economía se basaban en gran parte en la aportación de apital americano.
    • Reino Unido: devaluó la libra
    • Francia: vivió tiempos de crispación social
  • Cambios políticos: esta crisis trajo cambios políticos importantes, pero a nivel internacional, quizás el hecho más importante, es que entre tanta crisis y malestar social, en Europa, un joven austríaco comenzó a insuflar confianza entre su propia gente ofreciendo soluciones que abogaban por una gran Alemania: se trataba de Adolf Hitler, quien vio en esta crisis la gran oportunidad para hacerse con el poder. En Alemania la tasa subió hasta los 6 millones de parados, y ese odio hacia el capitalismo se tradujo en que, en tres años, se pasaron de poco más de 100.000 carnets nazis a 800.000 afiliados. 

Publicado en: Edad Contemporanea, Historia de América

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1 comentario

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  1. consuelo dice:

    Excelente síntesis

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