La ejecución de Carlos I de Inglaterra

Carlos I de Inglaterra

El ajusticiamiento de reyes, señores o tiranos, si bien cosa que viene de antiguo, siempre ha resultado muy vistoso y espectacular, dando lugar a gran cantidad de referencias históricas, literarias e incluso artísticas. Sin tener que remontarnos a lejanos episodios de la Antigüedad, famosos regicidios fueron los del zar Nicolás II tras la revolución rusa, del emperador Maximiliano de México en 1867, del monarca Luis XVI durante la revolución francesa o del rey Carlos I de Inglaterra en 1649.

Aunque en este punto tenemos una duda: ¿no parece entenderse por regicidio más bien el atentado (un acto subversivo, puntual, terrorista) contra la persona del rey en tanto que soberano, es decir, en tanto que autoridad máxima del Estado (el Estado soy yo, decía Luis XIV)? Pero ¿qué ocurre cuando el monarca es ejecutado en virtud de una setencia producida tras un juicio, por mucho que podamos calificar a tal juicio de pantomima?

La muerte de Carlos I sucede en la Inglaterra de los litigios entre el Parlamento y la autoridad real, con la cuestión religiosa de la tolerancia como telón de fondo. Segundo hijo de Jacobo I, Carlos subió al trono en 1625. El rey, ante el despilfarro cortesano y los gastos de la guerra contra España, optó por aumentar las contribuciones de los súbditos.. Al mismo tiempo, su apoyo decidido a la Iglesia anglicana oficial disgustó terriblemente a otros grupos religiosos, entre ellos a los puritanos.

En 1628 el Parlamento interpeló al monarca con una petición de derechos merced a las cuales las atribuciones reales quedarían muy limitadas. Carlos I reaccionó un año después disolviendo el parlamento. Comenzaba el período de 11 años conocido por los ingleses como “la larga tiranía”, caracterizado por subidas de impuestos, persecución de los puritanos e intento de unir no sólo formal sino también materialmente los tres reinos (Inglaterra, Escocia e Irlanda).

Escocia se rebeló ya en 1639, Irlanda en 1641 y finalmente en la propia Inglaterra el conflicto estalló en 1642 en guerra civil (curiosamente, desde ese momento, tanto Escocia como Irlanda, sobre todo ésta, viraron hacia el partido realista). Se formó un “nuevo ejército” en el que pronto descolló el genio estratégico, firmemente anclado en profundas convicciones puritanas, de Oliver Cromwell. El ejército real fue barrido y Carlos I capturado.

Pero a finales de 1647, en un intento de aprovechar disensiones en el bando contrario, el monarca quiso reiniciar la guerra civil, lo cual representó una torpeza inexplicable. Esta vez la victoria del “nuevo ejército” de Cromwell fue todavía más rápida y el conflicto se transformó en una revolución (años 1648-49). Los puritanos le exigieron entonces al Parlamento que juzgase a Carlos I por alta traición.

La mayoría de los comunes, sin embargos, no estaban por la labor. Al cabo, mandar a todo un rey al patíbulo parecía un exceso para el tan elogiado sentido común inglés. Además, el Parlamento desconfiaba, siempre lo había hecho, del ejército. Así que los diputados pensaron que era la hora de reducir poderes reales, sin mayores traumas. El ejército, con Cromwell a la cabeza, no lo permitió.

El diciembre de 1648 hubo una purga en las mismas puertas de la asamblea inglesa. En efecto, los líderes puritanos y militares impidieron la entrada de quienes no creían suficientemente antimonárquicos. Se formó de esta manera una nueva asamblea, el Rump-parliament, que era en realidad un parlamentiño compuesto por menos de un tercio de los diputados.

Durante el proceso (enero 1649), Carlos I no se dignó a defenderse, poniendo en duda la autoridad y legitimidad del tribunal para juzgar a la instancia de la que emanaba la soberanía: la corona. De todas maneras el Rump-parlamient, amedrentado por el ejército si es que todavía tenía dudas tras la purga, sabía de antemano cual era el único veredicto posible en tales circunstancias: la pena de muerte. Y así la regia cabeza de Carlos I rodó el 30 de enero de 1649. Estaban a punto de dar las dos de la tarde.      

Foto vía: unipv.it 

Publicado en: Edad Moderna, Personajes históricos

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1 comentario

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  1. Pedro Buitrago Pereira dice:

    Impresionante la vida y muerte de Carlos I de Inglaterra y Escocia fue más producto de un rompimiento entre la Corona y los Puritanos políticos quienes sin piedad lo condenaron a muerte. Que manera de resolver las cosas por aquellas épocas.

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