La Batalla del Lago de Trasimeno, Roma y Cartago

Anibal

Durante la Segunda Guerra Púnica hubo grandes enfrentamientos entre Aníbal, cartaginés, y los romanos. Sin embargo, hubo tres batallas que se consideran las más importantes. Estas son las batallas de Cannae, la de Trebbia y la del Lago de Trasimeno. Dicen los historiadores que la del Lago de Trasimeno es la batalla donde se han visto las maniobras de guerra más impresionantes de la historia.

El Lago de Trasimeno es el lago más grande en el sur peninsular de Italia, por lo que la batalla que tuvo lugar allí fue una de las emboscadas más grandes y exitosas de la historia militar. La batalla concluyó con una nueva derrota contundente del ejército romano, causada una vez más por la brillante actuación estratégica de Aníbal, además de por la fallida impetuosidad del general romano.

Los generales y cónsules romanos presentes en la batalla eran Cneo Servilius Gémino y Cayo Flaminio. Al igual que Sempronio en la anterior Batalla de Trebbia, Flaminio era impetuoso, con un exceso de confianza y falta de control de sí mismo. Gémino era un general más capaz, y fue enviado para apoyar a Flaminio.

Aníbal vio en el Lago de Trasimeno un punto ideal para una emboscada, al ver que el ejército de Flaminio había salido en su busca y se dirigía precisamente por esa ruta. El general cartaginés usó las colinas boscosas al norte del lago para esconder a la mayor parte de sus tropas, unos 50.000 hombres.

Allí los organizó por grupos, para provocar que todos estuvieran preparados para atacar por sorpresa los flancos romanos, la zona del ejército enemigo menos preparada para el combate. La noche antes de la batalla, ordenó a sus hombres encender hogueras en las colinas de Tuoro, a una distancia considerable de donde se encontraba en realidad, con el fin de engañar a los romanos, que pensaron que Aníbal se encontraba mucho más lejos de donde estaba en realidad.

Al día siguiente, el 24 de junio del año 217 a.C., una densa niebla descendió sobre el Lago Trasimeno y sus alrededores. El ejército romano, unos 40.000 hombres, entraron en las llanuras cercanas al lago, deseosos de encontrarse con los cartagineses. Aún desorganizados, ya que pensaban que que el enemigo se hallaba lejos, los cartagineses surgieron de la emboscada del norte del lago.

La espesa niebla que rodeaba el lago añadió aún más terror a la contienda. Más de 50.000 cartagineses caían sobre los flancos romanos. Muchos murieron ya en ese primer ataque, entre ellos Cayo Flaminio, y otros perecieron ahogados en el lago al intentar huir. Sólo 10.000 lograron escapar, y el resto fueron muertos o capturados. Las pérdidas cartaginesas fueron de unos 2.500 soldados.

Roma fue presa del pánico y el miedo, e incluso se llevó a el nombramiento de un nuevo dictador, Quinto Fabio Máximo. En los libros de historia aún se recuerda a la Batalla del Lago de Trasimeno como una de las contiendas más excelsas de la historia de la estrategia militar.

Foto Vía Ngbiwm

Publicado en: Conflictos belicos, Edad Antigua, Historia de Roma

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