La Orden de Malta

Orden de Malta

La Orden de Malta, fue creada a mediados del siglo XI por comerciantes amalfitanos, procedentes de la costa de Amalfi, en Italia, bajo la dirección del padre superior del monasterio, Beato Gerardo.  Su sede se instaló en Jerusalén, luego de haber partido hacia Tierra Santa durante el periodo de las Cruzadas.

En un principio, su objetivo principal fue la de proveer ayuda hospitalaria a aquellos peregrinos o guerreros que luchaban bajo la cruz cristiana. Aunque recibían importantes donaciones, su fuente principal de ingresos procedía de las propiedades administradas por sus integrantes en Europa. Sus miembros adoptaron la regla de San Agustín, el negro hábito y una cruz de paño blanco con ocho puntas, las cuales simbolizaban las ocho bienaventuranzas.

Posteriormente, cuando el desorden y la delincuencia comenzaron a reinar, fruto de la primer conquista de Jerusalén, la Orden de Malta también tomo un carácter militar. En 1140 se creó una especie de élite entre sus militantes, una clase especial de protectores, que guardarían la doctrina, las normas y los principios de la Orden, y que se encontraría conformada por los mejores caballeros.

Una de sus principales fortalezas, el Crac de los Caballeros, se encontraba cerca de Trípoli, en el Libano. Fue construida por los cruzados sobre una especie de montaña, con el fin de proteger el paso que unía la ciudad siria de Homs, bajo dominio musulmán, con Trípoli. Debido a su singular ubicación, los caballeros podían vigilar a su alrededor con facilidad y aunque aun permanece en pie, esta fortaleza fue víctima de diversos ataques y asedios. Tiempo después, fueron expulsados de aquí y la Orden se traslado a Chipre.

En 1310, se trasladaron a Rodas, y posteriormente Carlos V les cedió las islas de Malta. Aquí, la Orden transcurriría por momentos críticos en términos económicos, y tiempo después sufriría el Sitio de Malta, enfrentándose en una cruel batalla a los otomanos, quienes hubieran obtenido la victoria si el ejército español no hubiera aparecido en escena y prestado ayuda a la Orden. Lamentablemente, en 1798, Napoleón capturo las islas, y obligo a la Orden a abandonarla. Jamas conseguirían habitarlas nuevamente.

Sin embargo, a diferencia de los Templarios, u otras ordenes religiosas, creadas durante las Cruzadas, la Orden de Malta ha logrado perdurar en el tiempo. Actualmente se encuentra establecida en Roma, posee prosperas relaciones con diversos países y durante el siglo XX ha sido de vital importancia su papel durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, ofreciendo ayuda hospitalaria.

Publicado en: Edad Media Baja

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