El expediente Odessa

Otto Skorzeny

¿Mito o realidad? Lo cierto es que después de más de 60 años nadie ha podido confirmar que Odessa realmente existiera. Sus siglas, las de Organisation der ehemaligen SS-Angehöngen, se corresponden con las de la Organización de los Antiguos Miembros de las SS, un grupo cuya misión era la de ayudar a escapar y esconderse a los miembros de las antiguas SS, una de las organizaciones más fuertes y temidas del Tercer Reich.

Sin embargo, su existencia es confusa. El principal valedor de la creencia en este grupo era Simon Wiesenthal, un judío que sobrevivió al holocausto y que dedicó su vida a perseguir nazis para llevarlos a juicio. Según todas sus investigaciones, Wiesenthal se encontró a lo largo de sus persecuciones con un grupo que se encargaba de organizar las fugas de los ex-SS, consiguiéndoles pasaportes y creándoles rutas de escape, principalmente a Sudamérica.

Sin embargo, también los servicios secretos estadounidenses, que habían colocado un topo entre los prisioneros alemanes, descubrieron la existencia de un grupo de esas características. Al frente de él estaba Otto Skorzeny, antiguo miembro y teniente coronel de las SS, quien operaba desde España. Fueron varias las ramas de Odessa que hacían sus operaciones, y una de ellas, la rama alemana, supo aprovecharse en los problemas sociales y económicos de los Aliados en la posguerra.

Sea cierta o no que existiera Odessa, lo que sí está demostrado es que hubieron grupos organizados que ayudaban a antiguos nazis, como Die Spinne (la Araña), que trabajaba en Sudamérica, Der Bruderschaft (la Hermandad) o Kameradenwerk (la Obra de los Camaradas).

Según aquellos primeros informes que implicaban a Skorzeny, lo curioso es que supuestamente, lo hacía, al menos al comienzo, desde su confinamiento en Dachau, donde estaba preso. También supo aprovecharse de las rutas de los camioneros alemanes, en cuyos camiones ocultaban a los nazis, sobre todo, utilizando como vía de escape la autopista Munich-Salzburgo. Otra ruta de escape implicaba directamente al Vaticano, pues se descubrió toda una red de monasterios en Austria e Italia que se utilizaban para dar cobijos a los fugitivos.

La Operación Caritativa se organizó para encontrarle rutas a los nazis hasta llegar a Argentina, utilizando esa red eclesiástica. Su organizador fue el franciscano Draganovic, que fue oficial de la Ustashi, una organización pronazi.

El seminario de San Jerónimo fue utilizado durante años como cuartel general, y por allí pasaron, entre otros, Klaus Barbie, el carnicero de Lyon; Stangl, comandante del campo de Treblinka; Roschmann, el carnicero de Riga e incluso Joseph Mengele, el Angel de la Muerte, del campo de Auschwitz. La Santa Sede, por su ineficacia para identificar a quienes protegían, colaboró así en que estos personajes consiguieran sus pasajes a Argentina, e incluso documentos argentinos demuestran la existencia de contactos con algunos cargos de la Santa Sede, proponiendo planes de acción y escape.

También existió, supuestamente, una Odessa Norte, que trabajaba en Dinamarca, Noruega y Suecia…

Sea como sea, los años pasaron, y los principales personajes implicados fueron desapareciendo o muriendo. Actualmente, de aquella red Odessa no ha quedado el menor rastro, e incluso, ni siquiera se sabe, si siguen operando en la oscuridad con quien sabe qué motivos ocultos de futuro.

Publicado en: Edad Contemporanea

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