Guerra del Sinaí: nacionalización del Canal de Suez

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Nasser y la nacionalización del Canal de Suez

La guerra del Sinaí, a la que también conocemos como la crisis de Suez, fue uno de los conflictos más tensos que hubo tras la Segunda Guerra Mundial y una de las crisis importantes que enfrentaron al mundo árabe con el occidental a lo largo del siglo XX. Israel, Inglaterra y Francia se lanzaron a la guerra contra Egipto por el dominio del Canal de Suez, del importante tráfico que por él circulaba y, sobre todo, de los cuantiosos ingresos que generaba.

Aquel año, 1956, se ganó por derecho propio el dudoso título del “año del gran miedo”. Con la reciente muerte de Stalin en marzo de 1953, los países dependientes del gobierno ruso, vieron la oportunidad de liberarse de su yugo, y fue en 1956 cuando por media Europa del Este se desataron las hostilidades, como en Polonia, Checoslovaquia y Hungría. El deseo de éstas de abandonar el Pacto de Varsovia y de independizarse fue demasiado para Moscú, que en otoño de aquel año decidió dar un escarmiento en las mismas calles de Budapest. La invasión de los tanques rusos y de la aviación terminó con la vida de millares de húngaros, mientras el mundo asistía estupefacto a lo que estaba ocurriendo sin la oposición siquiera de los políticos que en su momento estuvieron presentes en la conferencia de Yalta tras la Segunda Guerra Mundial.

El 26 de julio de 1956, ante una enfervorizada masa que lo oia en plena conmemoración del cuarto aniversario de la expulsión del rey Faruk, Nasser proclamó la nacionalización del Canal de Suez y reclamó para Egipto los beneficios que éste reportaba: la Compañía del Canal, dirigida por franceses y británicos, perdían de este modo, todo derecho sobre el usufructo del Canal de Suez.

Las reacciones no se hicieron esperar, y Francia e Inglaterra comunicaron su deseo de recuperar el Canal. Sin embargo, aquellos intereses eran demasiado particulares como para que se implicara ningún otro país, y pronto se vieron solos ante el empuje egipcio.

Tras un mes de negociaciones, finalmente éstas quedaron rotas; no hubo acuerdo pues Nasser necesitaba el dinero del Canal para la independencia absoluta de Egipto, y entre franceses y británicos cada vez tomaba más cuerpo la posibilidad de una acción militar. Israel sería la llave que les daría abiertamente a ambos países el empujón definitivo para lanzarse a la guerra.

Lo cierto es que sobre el Canal de Suez, abierto el 17 de noviembre de 1869 había una concesión a favor de la Compañía Universal de 100 años, por lo que legalmente eran Francia y Gran Bretaña los que podían explotar sus derechos hata el 17 de noviembre de 1968. Sin embargo, la marcha definitiva de los ingleses de territorio egipcio el 18 de junio de 1956 lo había precipitado todo.

mapa del canal de suez

Por otro lado, Israel era la principal afectada de la crisis, ya que entre otras medidas anunciadas por Nasser, estaba la de prohibir el tránsito de buques israelíes, con lo que se violaba la libertad de navegación por el Canal. Eso le suponía a Israel tener que bordear prácticamente las costas de África si quería salir al Atlántico, y además, por otro lado, Nasser, y Egipto, enemigo natural de Israel desde hacía años, se estaba rearmando con envíos de armas que le llegaban desde Rusia vía Checoslovaquia. La superioridad de El Cairo sobre Tel Aviv se iba haciendo manifiesta, lo que aumentaba la tensión en sus fronteras no sólo desde Egipto, sino desde Siria y Jordania, y por supuesto, el eterno conflicto con Palestina.

En agosto de 1956, David Ben Gurión, al frente del gobierno israelí, decidió enviar a su ministro de Defensa, Simon Peres, a París, con una propuesta insospechada: ellos participarían en el ataque militar a Egipto como avanzada, siempre que se les asegurara el derrocamiento de Nasser, la expansión de Israel por todo el Sinaí, Cisjordania y el sur del Líbano, la desaparición de Jordania, y la cesión de Transjordania a Irak, aliada británica por aquel entonces.

Las cartas de una conspiración en toda regla contra Egipto, estaban echadas sobre la mesa… ¿cuál sería la respuesta francesa a aquella loca propuesta? ¿aceptarían los británicos con Anthony Eden al frente? ¿qué diría el mundo de semejante conspiración y atentado contra los intereses árabes en la zona?

Continúa en: La crisis de Suez

Publicado en: Conflictos belicos, Edad Contemporanea, Historia de Egipto

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2 comentarios

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  1. mauricio zacur dice:

    muy bien redactado y claro. felicitaciones.

  2. mª del carmen Ruiz López dice:

    muy bien sintetizado.Me gustaría que se completara con algunas informaciones complementarias.

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